La metacognición en la lectoescritura
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La lectoescritura, su enseñanza y desarrollo es un tema que a los docentes les genera, frecuentemente, dolores de cabeza debido a la dificultad de abordar eficientemente esta temática.
Uno de los principales problemas es que los métodos empleados no suelen contemplar suficientemente el aspecto metacognitivo, es decir, no se trabaja en el desarrollo de habilidades y estrategias para la lectura y la escritura. Esto desemboca en diversos problemas, por ejemplo, sin habilidades de comprensión lectora es prácticamente imposible extraer información relevante del texto o incluso, aprovechar dicha información: “a menudo encontramos alumnos que no comprenden lo que leen por falta de habilidades para la lectura comprensiva, entre otras razones. Ello se refleja en las limitaciones que tienen para generalizar o transferir lo que han aprendido a situaciones diferentes a las que originaron su aprendizaje (Vargas y Arbeláez, 2001, en Carranza, 2004, en línea). Además, la falta de una adecuada comprensión lectora evita, no sólo la transferencia de contenidos de un texto a una situación distinta o ajena a dicho texto, sino también que la información recientemente adquirida sea enriquecida por los conocimientos previos: “Para algunos autores, el lector comprende un texto cuando es capaz de reconocer el sentido de las palabras y oraciones que lo componen; para otros, cuando la información contenida en el texto se integra a los conocimientos previos o esquemas del lector e influye en su proceso de comprensión” (Rumelhart, 1980; Anderson y Pearson, 1984, en Carranza, 2004, en línea). Así, para algunos profesores, los problemas de comprensión se reducen a no comprender adecuadamente ciertos términos o palabras, incluso, a no entender el sentido de algunas oraciones. Entonces, las acciones que toma el docente son las de pedir a los alumnos que subrayen o encierren las palabras desconocidas, y las busquen en un diccionario. O puede organizar una pequeña ronda donde pide a los alumnos que expresen sus dudas y comenten el texto para que todos puedan acceder a él desde una plataforma similar. Sin embargo, estas estrategias, aunque han demostrado ser muy eficientes, necesitan de una asesoría extra y alterna por parte del profesor o generada desde el mismo alumno y sus inquietudes. Afortunadamente, existen ahora muchos métodos y enfoques que buscan lograr una comprensión holística del texto.
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Metacognición para principiantes
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A los adolescentes les cuesta trabajo iniciarse de manera consciente en el proceso de la reflexión metacognitiva. En particular, se ha observado que los alumnos que cursan bachillerato (aunque esto, claro, no tendría que referirse absolutamente a todos los tipos y contextos de educación media superior) necesitan una orientación hacia la metacognición muy cuidada y bien orientada.
Esto supone que, durante el crecimiento, este proceso puede mejorar y enriquecer la experiencia de aprendizaje de los individuos. Sin embargo, hay que recordar que la adolescencia supone una especie de quiebre de la personalidad, en especial, en los últimos años. No se puede pasar por alto que el adolescente, aparte de los cambios fisiológicos que experimenta, encuentra un nuevo paradigma sociocultural al que se debe enfrentar para intentar, de alguna manera acoplarse a él. Esto supone que el proceso de metacognición da un giro y se transforma en una reflexión sobre las cosas del entorno que son y las que no son como se le indica en casa o en la escuela que deben ser. El adolescente topa con el abismo entre lo que la sociedad consumista le requiere y los valores que en casa y el colegio le quieren enseñar. Entonces, ser metacognitivo en la adolescencia es más difícil de lo que le parece a un adulto.
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